11 de Noviembre, hoy se celebra el nonagésimo aniversario del final de la Primera Guerra Mundial. No hace mucho tiempo que falleció el último combatiente frances que participó en aquella calamidad. Más reciente aún es el fallecimiento del último combatiente italiano que participó en la Gran Guerra.
Cuando leí la noticia me quedé pensando que cualquier persona que hubiera pasado por aquello en algún momento de su vida se pregunta si el sacrificio que hicieron, el horror que tanta gente vivió, tanto sufrimiento sirvió para algo.
John McCrae, teniente coronel médico del ejército canadiense, escribió el 3 de mayo de 1915 un poema. Lo escribió apoyado en la espalda de un camarada, en las trincheras, durante un rato de calma en medio de un bombardeo, poco tiempo después de presenciar la muerte de su amigo el teniente Alexis Helme.
En campos de Flandes. John McCrae 1915
En campos de Flandes las amapolas se funden
Entre las cruces, hilera a hilera,
Es la marca de nuestro sitio; y en el cielo
Las alondras, lanzando aún su valiente grito, vuelan
Sin que nadie las sienta aquí entre los cañones.
Muertos estamos. Días antes
Vivimos, sentimos, vimos crepúsculos rojizos,
Amamos y fuímos amados, y ahora reposamos
En campos de Flandes.
Retomemos nuestra lucha con el enemigo:
De nuestras inertes manos te lanzamos la antorcha;
Es ahora tu tarea mantenerla bien alta.
Si nos traicionas a nosotros que dimos la vida,
Nunca descansaremos, aunque las amapolas crezcan
En los campos de Flandes.
Creo que McCrae nos lanza su mensaje en la botella. Creo que el enemigo al que se refiere es el olvido y la antorcha, el recuerdo de su sacrificio. Si aquel horror tiene un sentido es que nunca olvidemos que no debe volver a pasar algo así.
Me imagino que para los que vivieron aquellos terribles días, el estallido de la Segunda Guerra Mundial debió significar un horror espeluznante debido al recuerdo de lo que habían pasado no hacía tanto tiempo. Y a eso hay que añadir la sensación de fracaso inmensurable que les debió producir el pensar que todo lo que pasaron no sirvió de nada. Simplemente volvió a pasar.
Volviendo al poema de McCrae. Me parece que el mensaje es universal. Nunca debemos abandonar el recuerdo de quienes hicieron algo para los que vinimos después. Sea lo que sea, Hay quienes, con mayor o menor esfuerzo y sacrificio, hicieron algo en el pasado que ha llegado a nosotros; y ahora en cierto modo reposan en sus propios campos de Flandes. No se nos tiene que olvidar y además tenemos que tener muy claro la responsabilidad que supone el hecho de que podamos dejar nuestros propios campos de amapolas a quienes nos sucederán.
Enlaces recomendados:
Primera Guerra Mundial en la Wikipedia







Nov 11, 2008 @ 08:24:25
Mu bonica entrada, pero doy por hecho, que no olvidamos el resto de cientos de miles de guerras absurdas que ha habido, hay y, por desgracia, habrá.
Nov 11, 2008 @ 08:44:57
Das por hecho bien. A eso me refiero cuando digo que es un mensaje universal. Una llamada a la responsabilidad desde el recuerdo; aunque surja de un momento tan concreto y personal para el TCol McCrae.
Nov 11, 2008 @ 09:19:59
Yo diría que todas las guerras son absurdas, puede que inevitables en algunos casos, pero absurdas siempre.
Nov 11, 2008 @ 09:20:38
Se me olvidó, muy bonita la entrada. Gracias Agus.